noviembre 26, 2008

Sufrimiento de liguillas

Los juegos de ida del Apertura 2008 se escurrieron por las pantallas de televisión hasta que el árbitro finalizó el juego y oprimimos el botón de apagado.
Magia, si hubo mucha y para las dos porterías. Es increíble que en un juego como el de Tecos-Toluca se hayan despediciado tantas opciones de gol. El Pony Ruiz recorría su carril como un tren bala, sin que nadie lo parara, entonces llegaba al final de su recorrido y enviaba centros a De Pinho que no terminaba por cobijar en la red.
O qué tal, Cuauhtémoc Blanco, con todo y esa mochila en la que parece cargar una dosis inagotale de futbol, ponerle ese pase a Daniel Ludueña para que enganchara al central y definiera con su pierna derecha en un toque suave. Era apenas el segundo del partido ante San Luis, que fue líder de la competencia, pero ante un ataque como el de Blanco, Ludueña, Arce, Lorito Jiménez, Vuosso, Édgar Castillo y hasta El Chato Rodríguez, no le queda más que detenerse y ver la manera en que tejen su inteligencia.
También estuvo la jugada de Gabriel Pereyra, cuando Tigres suspiraba una victoria en el final del partido, en la que recorta a la defensa, llega a la línea de meta, infla un globo que empujó el colombiano Gabriel Rey con la cabeza. Fue el empate 1-1 del Atlante con Tigres y que promete más cosas para este sábado.
Emoción, bastante. Porque ver la manera en que Cruz Azul y los Pumas desgarraron el campo para estirarlo lo más posible y buscar los huecos que les dieran ventajas, sólo hace que uno se coloque al borde del sillón, a punto de caerse, para esperar que la bolita entre, aunque sea tantito, a la línea de la portería.
Pero ese es el sufrir, esperar y esperar a que lleguen los goles que erizan hasta las pestañas. Esperar hasta el siguiente fin de semana para ver la conclusión de cada una de las novelas futboleras que anuncian intensidad hasta el último microsegundo.
Qué ganas tenía de escuchar los gritos de liguilla en el Estadio Morelos, pero nos tocará vivir el otro sufrimiento, el que te regala la espera.

1 comentarios:

el Güicho dijo...

uuuy que sufrimiento